domingo, 25 de marzo de 2007

Apuntes psicodélicos sobre el cumpleaños de Esteban Cosme











Funky Town. Bad Girls. Ladie's Night. Rapper's Delight. Wanna Be Starting Something. Le Freak. Todas enganchadas con una base electrónica que suena en el comedor sin muebles de Procco. Alguien conectó un ipod a dos grandes parlantes y sincrónizó la música con una bola de luces. Los presentes --los más cercanos amigos de Procco, y el Tano y yo-- bailamos el soundtrack de nuestros catorce años.

Una conversación con el Tano sobre las casas que podemos comprar, que me lleva a pensar por qué ultimamente estoy tan a gusto con las cosas viejas. Escuchar vinilos en bandeja Technics de los ochenta amplificados por un Sansui de 1977, por ejemplo. Creo que en mi afición retro conviven tanto una expresión de disgusto como una reacción de impotencia. Los equipos high-end son inalcanzables y los minicomponentes Aiwa son inaceptables. Y asi con los empleos, la vivienda, el ocio, etc. Voy a seguir escribiendo sobre ésto.

También hablamos con el Procco y el Tano de esta publicación. Parece que las nuevas direcciones gmail provocaron problemas de acceso.

Por lo demás, todo anduvo razonablemente en orden. Eliana se pudo ir temprano como quería sin mayores conflictos, Ivana aceptó quedarse hasta tarde sin mayores discusiones y Caro, al menos hasta el momento en que me fui, no había sufrido mayores catástrofes ni con su marido ni con su casa, y hasta parecía estar pasándola bien
We're getting better all the time! ¿No?

martes, 20 de marzo de 2007

Dueño

Ahora cuando viajo al centro, miro más los edificios y las casas. Voy tratando de identificar en sus fachadas triangulos, rectángulos y rombos. Puertas con hierros formando figuras geométricas. Azoteas con bordes escalonados. Como si participara de un juego.

Desde hace uno días firmé boleto y soy casi dueño de una casita chorizo en Florida, justo detrás de la cancha de Platense. Y la casita tiene sus toquecitos art decó provistos por quien la construyera, el inmigrante italiano Gino de Lorenzi. Así que solo o con Ivana, voy mirando las casas camino al centro. Si cuando viajamos juntos, vemos una en el estilo de la que será nuestra, gritamos "¡Art decó!".

A mi me gusta mucho una que hay en Martínez, sobre Santa Fé, de mano izquierda, dos o tres cuadras antes de Alvear. Ivana --no tan entusiasta-- por ahora marcó como favorita la reja de una en San Isidro, sobre Centenario. Y estamos discutiendo si la sucursal Vicente López del Citibank puede o no ser considerada Art Decó. Para mi sí; para ello, no. Tenemos una apuesta jugada. Estuve buscando evidencia en Internet.

Pero además de todo eso, tengo identificadas casas Art Decó en Belgrano, Caballito, Palermo, Villa Crespo, Almagro y Barrio Norte. Ivana anduvo marcando otras por Villa del Parque, el barrio de sus abuelos. Este viernes vamos ir a verlas.

Y me compré también "Historia crítica de la arquitectura moderna" de Kenneth Frampton. No entiendo mucho, pero al menos algunos grandes arquitectos del siglo veinte comienzan a resultarme familiares. Ayuda también una enciclopedia en fasciculos de Clarín. Ahora sé que Alejandro Virasoro fue nuestro gran arquitecto Art Decó. Antes de que se fuera, lo llevé a Fedo al Bar Virasoro: una porquería, pero no me importó.

Y ahora también sé que antes del Art Decó, estaba el Art Noveau. Y que después vino el racionalismo. Y leo todos los días Line of Sight, un blog de un gringo que se gana la vida describiendo la arquitectura de Buenos Aires. Se las recomiendo. Ahí leí el mejor artículo que encontré sobre casas chorizo.

En fin. Me compré una casa.